Escuela Tigre Blanco (Pai-Hu) de las artes marciales internas de Wudang




La Escuela Internacional Pai-Hu de artes marciales chinas internas, quiere daros la bienvenida a su blog oficial.
Os invitamos a conocer el apasionante mundo de las artes marciales internas o neijia.
Desde aquí os daremos a conocer los orígenes, principios técnicos, base filosófica y actividades de nuestra escuela.
Por otro lado, deseábamos generar la posibilidad de estrechar vínculos con diferentes escuelas o artistas marciales,
ya que, como aprendimos de nuestros maestros, sólo crecemos cuando nos relacionamos.
De modo que, tanto si sois unos apasionados practicantes, como si simplemente queréis
ampliar vuestros conocimientos
(o incrementar los nuestros) considerad esta, vuestra casa.

miércoles, 18 de junio de 2014

Cursos de iniciación al Tai Chi en el Parque Santa Margarita, A Coruña




Esta actividad esta pensada para introducir a las personas en la verdadera esencia de este noble arte.
Para todo tipo de edad, nivel técnico o condición física.

¡Animáos!

Digna actuación de la Escuela Pai-Hu


En abril de este año, nuestra escuela participó en el IV Open Nacional de Kuoshu teniendo una primera actuación de lo más positiva.

Por un lado, , la experiencia y el probarse a sí mismo en un evento público ha resultado una experiencia altamente enriquecedora. Los nervios se templaron y la concentración se incrementó de una manera en la que circunstancias normales no suelen someternos.


Desde un comienzo nuestro objetivo iba mucho más allá del resultado deportivo. Nuestra escuela no entrena para competir, sino para ser fuertes y efectivos, saludables y equilibrados, lo que, al contrario de lo que alguna gente piensa, no son sinónimos.

La idea era acudir como parte del mundo marcial español, representar a nuestros maestros, declarar nuestra existencia entre las demás prestigiosas escuelas y cruzar abrazos con otros destacados artistas marciales.

El nivel fué realmente exigente y el ambiente de verdadera fiesta.

Luego de los nervios iniciales todo fue disfrutar.

Volvimos a Galicia dejando el listón alto.

Susana De Marco:

Medalla Bronce Tui Shou

4º puesto forma mano vacía tradicional

5º puesto en forma de espada tradicional

Fernando Veira:

Medalla de Bronce Tui Shou (pesados)

4º puesto en forma de espada tradicional


Una reflexión sobre la maestría





La maestría en las artes marciales es un tema poco comprendido.

Al contrario de lo que pasa con otras actividades humanas, en el que obtener un dominio destacado significa exactamente eso (en la física, las matemáticas, la literatura, la mecánica, o lo que sea), el “título” de maestro en las artes marciales parece que confiere a su poseedor una especie de don sobrenatural que lo eleva sobre el resto de los mortales.

Este pensamiento es- a mi humilde modo de entender- altamente nocivo, predispone a aquellos que se acercan al maestro en cuestión a tener una actitud sumisa y en algunos casos, servil.

Hay demasiado mito, quizás alimentado por películas de calidad dudosa, en las que el maestro es una especie de semidiós de quien incluso un simple estornudo tiene un significado místico.

Necesitamos aclarar que es cierto que las artes marciales conducen de alguna manera a lo que algunas corrientes filosóficas llaman la iluminación. Pero, sin lugar a dudas, no todos los maestros alcanzaron esta estatura espiritual.

La mayoría eran grandes guerreros o luchadores, pero sus vidas personales estaban llenas de debilidades humanas y dolencias absolutamente terrenales...

Incluso los hubo que, en vez de destacarse como luchadores, lo hicieron por haber creado el basamento teórico de su arte, lo que es una herencia invaluable.

Así que el no haber alcanzado los límites de la conciencia búdica no afecta ni afectará para nada el mérito de ningún maestro como transmisor, creador de una escuela, guardián de un estilo o gran teórico. Una cosa no quita la otra.

Es necesario comprender que en las artes marciales, la sabiduría mística no es condición indispensable para alcanzar la categoría de maestro.

Son cosas mucho más tangibles como destreza técnica, capacidad de innovación, aporte de nuevos elementos, investigación, desarrollo de nuevos aspectos, etc.

Resumiendo, puede decirse que un maestro es alguien que aporta prestigio a su escuela y que es reconocido por el arduo trabajo que ha realizado en ella. La iluminación no entra en la ecuación, porque, entre otras cosas, es algo individual y la docencia es una tarea eminentemente grupal.

El maestro es alguien que ha demostrado no vivir para sí, sino para su enseñanza, su escuela, su estilo y sus alumnos.

Pero en occidente, quizás por tener una vida espiritual bastante alejada de nuestra cotidianidad, nos empecinamos en revestir al maestro de características dignas de un personaje de la Marvel Comics.

Necesitamos de cierto exotismo que nos saque de nuestras vidas llenas de estrés y monotonía.

Otro elemento muy humano interviene también. La necesidad de delegarle la responsabilidad a otro. Eso lo hacemos a nivel religioso, político, emocional... no es más que la vieja necesidad humana de ceder nuestra voluntad a alguien o algo que nos diga a dónde tenemos que ir, estamos deseosos de ponernos sobre un raíl sobre el que dejarnos llevar y no usar la cabeza.

La facilidad con la que caemos en las redes del consumismo es otro gran ejemplo. Todo lo que sea seguir una corriente parece tener una gran capacidad de seducción.

Esto da origen a alumnos ciegos, sin capacidad de análisis, con la inteligencia de una fotocopiadora y maestros, que, generalmente, sólo son maestros en extraer el dinero de los bolsillos de sus discípulos, los que en gran medida tienen la responsabilidad de ser embaucados ya que es su falta de profundidad y su imperiosa necesidad de creer en la primer paparrucha que les pongan delante lo que se lo pone tan fácil... como si un condenado a la decapitación se dibujara una línea punteada en el cuello.

El tipo de alumno que yo jamás desearía.

Está claro que todos somos posibles víctimas de un “estafador marcial”, de hecho yo mismo he mordido el anzuelo más de una vez...pero luego de un tiempo prudencial uno escupe la carnada en cuanto se ve que las cosas se caen por su propio peso. Todo depende de la experiencia que tengamos y de la capacidad histriónica del falso maestro.

Yo siempre insto a mis amigos, alumnos y discípulos a que usen sus mejores armas: la deducción y el análisis. Una cosa es respetar las enseñanzas y al docente que esta colaborando en tu crecimiento como artista marcial. Otra es que uno ponga el cerebro en “stand by” y acepte todo lo que le echan.

Un artista marcial debe tener una mente rápida.

Se supone que se esta entrenando para superar situaciones límite donde en un segundo debe evaluar qué hacer o no, ya que de eso puede depender su integridad física o la de un ser querido. Así que siempre los estimulo a que busquen información, que contrasten por ahi... La discusión educada no sólo está permitida, es vista con buenos ojos.

Conocer otras escuelas, otras técnicas, otros docentes siempre enriquece.

Los grandes maestros de la antigua China compartían información mucho más de lo que hoy hacemos, en los que parece que unos temen que le roben alguna técnica secreta y eso favorezca económicamente a su rival.

Porque hoy, desgraciadamente, todo se mide por el vil metal.

Conozco varios casos de “maestros” que prohíben que sus alumnos entren en contacto con otras enseñanzas. Esta actitud sectaria es el envoltorio del temor a que su rebaño abra los ojos y quiera salir por patas al darse cuenta que los han estafado.

La enseñanza es como una linterna, se basa en iluminar, no en ocultar. Nadie se compraría una linterna que arroje sombras...

Claro que también están los maestros que sabiendo mucho no lo sueltan. Más sombras.

Cada vez que he detectado oscurantismo en algún sitio lo he abandonado sin siquiera mirar atrás.

En serio, si alguien se atreve a prohibiros crecer o los mantiene atados con la ilusión de un conocimiento que nunca llega, dadle con la puerta en las narices. Esas tácticas son de gente poco evolucionada.

Como director de una escuela, sólo puedo intervenir en algún caso disciplinario grave que afecte la tradición, el honor o el funcionamiento normal de la instutución que han puesto a mi cargo. No poseo autoridad sobre la vida personal de nadie de la misma forma que no permito que nadie la tenga sobre la mía.

No solo no os dejéis atrapar por los que no saben, tampoco por los que saben y no comparten. El saber no habilita para enseñar, de nada sirven los títulos y los linajes si el docente en cuestión carece de la pedagogía o lo que es peor, la generosidad necesaria.Enseñar es compartir y algunos no se sienten cómodos compartiéndolo todo.

Buscad antes alguien que os enseñe bien que alguien que esté atiborrado de un conocimiento que nunca llegará a vosotros.

En las artes marciales chinas, las relaciones son equiparadas a las familiares.

Sifu , en chino maestro, es “padre que enseña”, el maestro de tu maestro es tu abuelo, etc. Hay primos, sobrinos, hermanos mayores, menores...

Tu sifu no es quién más sabe en el mundo. Tu sifu es, por decirlo de alguna manera, quien te ha traído al mundo en cuanto al arte marcial.

Si bien a veces por respeto llamamos maestro a figuras destacadas de otras escuelas, lo cierto es que sólo estamos “obligados” (por decirlo de alguna manera) a llamar maestro, concretamente decir "mi maestro" a quien nos ha educado e impulsado de forma más decidida, es decir, a aquel que en nuestro corazón sabemos que nos ha dado más que nadie.

Cuando uno se transforma en discípulo significa que nuestro maestro se hace cargo especialmente de nuestro avance. Es un honor y una responsabilidad compartida. No es una relación simplemente institucional. O no debería. El verdadero trabajo del maestro es cuando consigue tener un discúpulo. Va más alla de saber muchas técnicas. El sifu navega dentro de su hijo marcial, como el jardinero que cuida de su planta más preciada, asumiendo la responsabilida de cortar aquí y agregar allá.

Si alguien piensa que es fácil, que lo intente.

Hay niveles en todo. La maestría no escapa a esta regla. Hay maestros y grandes maestros. Hay quienes dominan una parte del arte y los que dominan muchas áreas.

Pero lo cierto es que nadie puede abarcarlo todo ni saberlo todo.

En lo que a mi respecta no me gusta que se use la denominación a la ligera, pero tampoco temo llamarle a quien considero un profesional en su arte, maestro.

Me gustaría que dejase de ser una palabra casi maldita.

Creo que la maldición viene del uso para vanagloriarse.

Un verdadero maestro siempre siente una ligera incomodidad cuando lo llaman "sifu", porque en el fondo sabe todo lo que le falta por alcanzar.

A mi me gusta darle un uso afectivo. Como a mi difunto maestro al que nunca llamé maestro en vida, ni hacía falta, pero hoy me gustaría tenerlo para decírselo con todo el cariño del mundo, sin que significasen tronos ni glorias, simplemente un reconocimiento por haber estado a mi lado.

Hay una gran diferencia en donde impacta la palabra "sifu". Puede que a algunos les dé de lleno en el ego y a otros nos de en el corazón. Algunos oirán "eres la leche, lo mejor de lo mejor" y otros oiremos "mi mentor, mi compañero y mi amigo".

Se muy bien, que muchos excelentes docentes no quieren ni acercarse a esta denominación por humildad legítima y por que lamentablemente ha sido muy manoseada. Pero unos cuantos se la merecen.

Personalmente creo que la maestría es asignada por alguien distinto a ti, es un reconocimiento que llega por diversos motivos y que no se obtiene en un aula o un examen. Es un proceso de la naturaleza y no puede ser envasado ni mucho menos comercializado.

Un concepto erróneo es creer que la maestría es la llegada a la cima de la escalera, cuando la verdad es que es la puerta para empezar a experimentar el arte con toda serenidad y aprender aun más intensamente.

Huid de aquellos que quieran que los sigan para que los colméis de halagos y quedáos con aquellos que quieren contagiaros el amor por su arte.

Como dijo un gran maestro: "no me sigas, si me imitas fracasarás, sigue mis enseñanzas y triunfarás"

martes, 25 de marzo de 2014

Las artes marciales, ¿son un deporte?



Hace tiempo me hice esta pregunta.
Si nos dejamos llevar por los comités olímpicos y las instituciones deportivas, está claro que son lo mismo.

Yo toda la vida hice deportes y artes marciales, pero nunca me parecieron la misma cosa. Siempre los sentí diferentes. A pesar de hacer un deporte extremo como el descenso en bicicleta (downhill o DH) en el que la adrenalina subía a niveles insospechados (y donde tuve la lesiones más graves), a pesar de que sentía una gran pasión y entrega...no puedo decir que sintiera lo mismo.

Entonces, como siempre que tengo una duda “estructural” en algún tema, voy a consultar mi gran amigo el diccionario. Un diccionario es, por definición, algo que da definiciones ;) .
Así que fui a mirar si allí había algo interesante.
Lo había.
Encontré que deporte tiene estas definiciones:
  1.  m. Actividad física ejercida como juego o competición sujeto a normas, cuya práctica supone entrenamiento y buen estado físico:
    el tenis es un deporte olímpico.
  2. Recreación, pasatiempo, generalmente al aire libre:
    le gusta hacer algo de deporte en la playa.
  3. por deporte loc. adv. Desinteresadamente, por propio gusto:
    suele decir que no trabaja por deporte.

Entonces comencé a vislumbrar por dónde la diferencia.
Palabras clave: juego, competición, recreación, pasatiempo.

Un deporte es en gran medida un pasatiempo saludable y recreativo, un juego, que cuando se vuelve profesional se torna competitivo. En ese momento dinero y premios entran en la ecuación, se vuelve un trabajo. Es obvio que al ascender a la categoría de deporte de élite, lo recreativo desaparece y es sustituido por la necesidad del logro, del resultado. Se gana en “seriedad” y se pierde en salud, porque se exprimirá al máximo la energía del cuerpo para conseguir ganar.
Otro aspecto importante en un deporte son las normas. Para igualdad y justicia para todos sus participantes, hay que establecer unas normas muy claras, algo que es totalmente lógico.

Podría afirmarse que el deporte, mientras no exageremos, es una tarea realmente edificante, mantiene nuestra salud física y mental.

¿Pero qué es un arte marcial?
Marcial viene de militar y militar viene de...vamos, de hacer guerras y machacar al enemigo. Lo de arte se entiende en un contexto de que es necesario desarrollar una habilidad hasta el máximo, no debe confundirse como una intención estética.
El objetivo primigenio de las artes marciales siempre ha sido uno y solo uno: sobrevivir.

Cuando las artes marciales se volvieron “civiles” entraron en juego otras cosas. El aspecto espiritual y la búsqueda de la longevidad llevaron a profundizar otros aspectos importantes. Al desaparecer el enemigo inmediato (otro soldado intentando cortarme la cabeza) se prestó atención a otros peligros como el desorden interior y los hábitos poco saludables.

Al fin y al cabo un arte marcial es la máxima expresión de la preocupación por la propia salud. El primer paso para mantener la salud es conservar la vida. Puede decirse que evitar que otro te mate o te mutile es una excelente medida sanitaria.

Deporte y artes marciales tienen en común que ambos mueven la sangre, el oxígeno, fortalecen músculos, huesos y tendones.
Pero, sobre todo en las disciplinas internas, se va más allá, la actividad resulta mucho más profunda que hacer aeróbicos o levantar pesas.

Una vez más, la estética queda de lado. No se buscan cuerpos bonitos, se buscan cuerpos que funcionen, ágiles, veloces y contundentes si hace falta, serenos y relajados cuando se debe. Cuerpos que sirvan a sus dueños en vez de dueños que estén al servicio de sus cuerpos, obsesionados con el espejo y las normas estéticas. Cuerpos que vivan mucho y bien, que lleven dentro de sí “la eterna primavera”.

Nunca he visto un gran maestro “cachas”...pero nadie querrá meterse con ellos. Los artistas marciales más poderosos que he conocido no serían aceptados en ninguna pasarela de modas.

La competición ha dado a luz un montón de artes marciales que creo que mejor deberían llamarse de otra forma, ya que si bien su origen es marcial, su desempeño es notoriamente deportivo.
Yo me he tomado la libertad de agruparlos en dos categorías, una, deportes de contacto, es decir los que golpean con mayor o menor contundencia, pero siempre en situaciones absolutamente controladas. Y así debe ser, sino sería un circo romano...aunque algunas se han desmadrado en aras del “show bussines”, es decir, de la recaudación y la explotación del morbo del público que poco sabe de esto y sólo quiere poner un poco de violencia en su vida para llenar su vacío existencial.
La segunda categoría agruparía lo que yo llamaría deportes de exhibición. Aquí encontramos a verdaderos “atletas marciales”, capaces de proezas inalcanzables para la mayoría de los mortales.
Es un bonito espectáculo, congrega un gran público, como lo hace el patinaje artístico o la gimnasia olímpica (que debo confesar me encantan :) )
Es mi opinión y, espero que nadie se ofenda, que como experiencia estética está genial. Como hecho marcial puro, carece de significado, a no ser que alguien crea que los artistas marciales de la antiguedad luchaban como en las películas (demasiado “wire-fu” para mi gusto, o sea, el cable
que ayuda a los actores a hacer las acrobacias)

Ciertamente hay una gran diferencia entre deporte y arte marcial, uno entrenar para ganar, el otro entrenar para sobrevivir (no solo físicamente ante un ataque, también sobrevivir al estrés, ansiedad, a nosotros mismos, etc).
La diferencia, puede que parezca sutil, pero es tremenda.
En el combate deportivo, salvo un accidente, nadie muere o es herido de gravedad. No es el objetivo, no hay institución en su sano juicio que promueva el homicidio como evento deportivo.
Pero resulta que las técnicas más efectivas y más económicas para una situación real...no podemos usarlas en un cuadrilátero. Sería una locura.

En un combate real, un error y todo puede ir de mal, a tremendamente mal.

No necesito hacer el espagat, ni dar saltos mortales para ser un gran guerrero. Sólo debo saber cuándo, cómo y dónde actuar.
Ya lo decía sifu Bruce Lee: “vencer a un oponente con una técnica compleja es señal de habilidad, vencer al mismo oponente con una técnica sencilla es síntoma de maestría”

Siempre cuento la anécdota de que mi maestro nos dijo que nos enseñaría “kung-fu para viejos”.
Mucho tiempo lo sentí como algo despectivo, pero luego entendí que nos estaba enseñando algo que podríamos usar cuando tuviésemos 80 años. El fue acróbata entre otras cosas y nunca conocí a nadie que le gustara menos las demostraciones espectaculares, las consideraba ridículas, superfluas e ineficaces.
A mi entender, por más que tengan una gran actividad física, las artes marciales se merecen el lugar de una actividad cultural, ya que implica conocimiento intelectual, filosófico, teórico y práctico y además es depositaria de una tradición y un código de conducta, cosa que lo diferencia totalmente de una actividad deportiva, que, no se me malentienda, son absolutamente positivas todas.

Pero yo me pliego a la corriente cada vez más numerosa de docentes y practicantes que intentan, en algunos caso volver y en otros simplemente no apartarse del objetivo inicial del arte marcial.

A mi humilde modo de ver los objetivos de cualquier arte marcial son (o deberían ser): supervivencia, salud, longevidad y madurez interior.
Si alguna de estas no se cumple, tendré que revisar mi práctica.

Si lo que entreno no me sirve para defenderme, no mejora mi salud y no me vuelve una mejor persona...es que o lo estoy practicando mal, o me he equivocado de disciplina.

Los 10 Principios de Wudang


武当世传内家拳
Artes marciales internas de Wudang desde hace generaciones
Los 10 ancianos Principios de Wudang

1. 浑圆一周天
húnyuán yīzhōu tiān
El cosmos es UN círculo

2. 阴阳合太极
yīn yáng hé tài jí
Quietud y movimiento en armonía, eso es Taichi

3. 三圆夺造化
sān yuán duó zào huà
Los tres tesoros/círculos lo contienen y lo afectan todo

4. 四象始成形
sì xiàng shǐ chéng xíng
Los cuatro aspectos crean la forma

5. 五行分生克
wǔ xíng fēn shēng kè
Los 5 elementos se crean y se destruyen unos a otros

6. 六合修内外
liù hé xiū neì wài
Las seis armonías enseñan el adentro y el afuera

7. 七星本为发
qī xīng běn wéi fā
Las siete estrellas son enviadas con naturalidad

8. 八卦自为化
bā guà zì wéi huà
Los ocho trigramas rompen bloqueos (se defienden) y aportan soluciones

9. 九宫练神形
jiǔ gōng liàn shén xíng
Las nueve habilidades (palacios) enseñan la expresión (del cuerpo)

10. 万法桩功生
wàn fa zhuāng gōng shēng
10.000 caminos se originan en el uno y al uno retornan


sábado, 31 de agosto de 2013

XI Encuentro de Tai Chi Chuan 2013 en Madrid


Nuestra escuela estuvo representada en uno de los eventos más significativos en el ambiente marcial Español.
Tuvimos la oportunidad de conocer  a otras escuelas de forma directa y de intercambiar impresiones en un clima de total camaradería.

Desde aquí agradecemos a los organizadores y los felicitamos por el esfuerzo en mantener un evento que ya es un ícono.